El procesado amenazaba a las víctimas con dañar a sus familias con sus supuestos poderesB. PALAU. PALMA.La Audiencia de Palma ha condenado a un hombre de 40 años originario de Guinea Ecuatorial, que se hacía pasar por brujo africano, a una pena de catorce años de prisión por violar reiteradamente a una niña durante ocho años tras amedrentarla con sus supuestos poderes mágicos.
La sección primera también le ha impuesto una indemnización de 30.000 euros y le ha exculpado de otros dos delitos de estupro porque los hechos ya han prescrito.
El vidente convencía a otras menores y las sometía a diversas prácticas sexuales, como intentar introducirles un huevo de gallina en la vagina, a cambio de quitarles el mal de ojo y de transmitir buena suerte a sus familiares.
El imputado se instaló en Palma en 1991 en el domicilio de sus tíos, donde también residían tres primos. Nada más llegar a Mallorca, se propagó la noticia entre la comunidad guineana de que el hombre tenía poderes de vidente o brujo, por lo que numerosos compatriotas empezaron a frecuentar el inmueble, según especifica la sentencia. Los ciudadanos le visitaban para que les transmitiera fortuna y buena suerte en los estudios, el trabajo, la salud y la economía.
Una de las asiduas visitantes solía dejar en la casa a una de sus hijas para que durmiera mientras ella trabajaba de noche como enfermera. El tribunal considera probado que el inculpado había realizado conjuros en favor de la mujer. Así, una de las noches el vidente acudió hasta la habitación donde dormía la niña de ocho años, la sometió a tocamientos íntimos, la violó y le tapó la boca para que no gritara.
Agresiones sexuales A partir de entonces y hasta que la pequeña cumplió quince años, las agresiones sexuales se repitieron al menos diez veces. El encausado normalmente seguía el mismo ´modus operandi´: llevaba a la chica hasta su habitación y allí la violaba bajo amenazas "invocando su condición de vidente y advirtiendo a la niña de los males que podían sobrevenir a su familia si no accedía, males derivados de sus poderes mágicos", según el fallo.
El acusado abandonó Mallorca en 1998 y regresó poco después. Durante esa época reanudó los contactos sexuales con la misma víctima, con la excusa de hacerle un conjuro, y la dejó embarazada.
Por otro lado, en 1992 convenció a una mujer para que dejara a sus hijas en el domicilio en el que residía para proporcionar buena suerte a los miembros de la familia. El hombre, a cambio de quitarles un mal de ojo, convenció a una adolescente de 16 años para que se desnudara y le intentó introducir un huevo de gallina en la vagina. Al no conseguirlo, realizaron el acto sexual. Estos hechos se repitieron con otra menor, de 13 años.
Diario de Mallorca, 18 de marzo de 2005.