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Las obras de Can Botino y la Casa de la Cúria descubren nuevos tesoros

Una cisterna del periodo púnico y una lápida romana con una inscripción sorprenden a los responsables de la rehabilitación de los dos inmuebles


EIVISSA.- Las obras en Can Botino y la Casa de la Cúria, en la ciudad de Eivissa, han sacado a la luz importantes restos arqueológicos que el Ayuntamiento, responsable de los trabajos que se desarrollan en estos dos inmuebles de la ciudad, ya ha comunicado al área de Arqueología de la Conselleria insular de Patrimonio.

En el caso de Can Botino, los técnicos han hallado una cisterna púnica, mientras que en la casa de la Cúria se ha hallado una lápida romana. Ambos inmuebles están situados en la zona de Dalt Vila, declarada Patrimonio de la Humanidad.

En lo que se refiere a la cisterna púnica, según informó ayer el Consistorio en una nota de prensa, se encuentra tallada en la roca y apareció durante las excavaciones desarrolladas en el jardín, en la parte más cercana a la calle Pere Tur, en la zona donde estaba prevista la instalación de un transformador de Gesa.

Una vez descubierta esta cisterna, se pararon los trabajos de rehabilitación del inmueble (que albergará en el futuro las instalaciones del Consistorio) y se esperó a que se secara, dado que, según el comunicado del Ayuntamiento, estaba llena de agua y fango.

La cisterna, de planta alargada, ha aportado unos pocos fragmentos de cerámica de las épocas antigua y medieval, pero «parece que quedó inutilizada con la construcción de la casa de Can Botino».

Una vez concluidas las tareas de excavación y documentación planimétrica y fotográfica, los técnicos han propuesto la continuación de la obra teniendo en cuenta que la conservación de la cisterna sólo se vería afectada por la continuación de la excavación ya que sólo quedan por rebajar unos 15 centímetros para poder colocar las bases necesarias.

Como «más interesante arqueológicamente» definió ayer el Ayuntamiento de Eivissa el hallazgo de una lápida romana descubierta durante las obras de remodelación y restauración de la casa de la Cúria, también en la zona de Dalt Vila.

Se trata de una lápida reutilizada que se ha encontrado en un punto de difícil accesibilidad, a más de siete metros de profundidad. En concreto, se encuentra en la base de la torre XVI, concretamente en el ala NO. La cara de la inscripción se encuentra en parte a la vista, dado que un muro de la época medieval cubre parte de la leyenda. Los técnicos consideran que, dada su ubicación, lo más recomendable es no sacarla de allí y conservarla, pues su extracción conlleva no pocas dificultades.

Los mismos técnicos, tras estudiar las letras y nombres legibles de la inscripción, consideran que no se trata de una lápida funeraria en principio. No obstante, «es imprescindible completar el área del texto para hacer una interpretación completa de la inscripción».
El Mundo-El Dia de Baleares, 14 de abril de 2005.
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